Es ella, estoy seguro. Conserva los mismos ojos negros y las pestañas largas, curvas, infinitas…, su pelo continúa siendo una maraña de rizos incontrolada, la nariz recta casi griega y su boca…perfecta. Han pasado casi treinta años pero sigue siendo la misma.
Todavía guardo su foto de aquel guateque en casa de Fernando. Sol, mi primer amor adolescente… está preciosa.
Con una lágrima asomando en mis ojos empiezo mi trabajo. Extraer muestras de ADN, proceder a su identificación y colocar en su dedo una etiqueta con su nombre: María de la Soledad González-Carrión.
CARMEN FABRE


11 comentarios:
Te quedó redondo, Carmen... redondo.
Gracias Rafa, un beso¡¡
Te leo en una noche fría pero absolutamente hermosa en Soria. Tú relato es la cúspide de un dia intenso por esfuerzo físico y por contemplar tanta belleza en tan poco espacio...
Es el final perfecto para este día.
Original y bien llevado a su desenlace mi querida Carmen. Un abrazo.
(perdón por el error del comentario anterior... Es aquello de escribir con el móvil)
17 de febrero de 2012 23:21
Gracias rosa, eres un encanto .Que disfrutéis del fin de semana.
Un abrazo muy fuerte.
Me encantó este micro, Carmen. Y es durísimo, pero sin embargo, deja el buen sabor de la literatura en esencia.
Te felicito, preciosa.
Querida Carmen: a los que en algún momento de nuestra vida hemos despanzurrado cadáveres, siempre nos ha perseguido esa sombra.
¿Y si cuando llegue al borde de la mesa, la encuentro a ella?.
Muy buen relato. Un beso.
Manuel pues es algo que yo también he pensado en varias ocasiones..
Muchas gracias, siempre estás presente y lo valoro,Manuel.
Un abrazo.
Gracias, Laura.. ahora me paso por tu DRAGONFLY..
Besos
Carmen, he leído tus relatos del blog y realmente llegan muy dentro.¿no consiste en eso ser escritor-a? ¡Enhorabuena!
Carmen Marina.
Gracias, Carmen. Bienvenida a mi casa.. abrazos¡¡
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