Tengo toda la vida para leerte pero siempre me alcanza el amanecer...
CARMEN FABRE
Llovía
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Llovía. Las ruedas de la maleta traqueteaban sobre la acera mojada y el
hombre, encogido y empapado, se arrimaba a los soportales intentando
protegers...
Hace 2 días

3 comentarios:
No se puede leer cuando el amanecer nos persigue...:-)
Efectivamente. Un abrazo.
Pero si es una suerte leerte aunque esté amaneciendo.
Menos mal que ya puedo dejar comentarios a lo leído.
Un abrazo.
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