miércoles, 4 de noviembre de 2015

CONJURA.


CONJURA.

Odio el invierno. Con las primeras nieves mi madre saca el verdugo y la bufanda que hace años,  y sin saber el porqué, decidieron matarme.

En la calle, cuando mamá mira hacia otro lado, la bufanda  aprieta el cuello intentando ahogarme y el verdugo se mueve para taparme los ojos y que caiga al suelo. He conseguido evitar la muerte, por ahora, ayudándome de las manos; pero hoy, al levantarme, he visto con horror que junto a ellos había unos guantes…

CARMEN FABRE.



5 comentarios:

Esther Planelles dijo...

¡Qué espanto! Ya decía yo el invierno pasado que la bufanda me molestaba...
¡Ingenua de mí!, lo achaqué al cambio climático, o a un exceso de celo por parte de mi hermana al tejérmela el año anterior...
Una paranoia deliciosa.
Abrazotes.

Mcarmen Fabre dijo...

Muchas gracias, Esther. Una paranoia total y que conste que el verdugo que me ponía mi madre se me deslizaba hacia los ojos y me daba miedo¡¡

Besos y otra vez, gracias por tu tiempo .

Rosa del Aire dijo...

El verdugo actuaba inmisericorde, te dejaba sin exhalar el vaho. ¡Ja,ja,já!
Me ha encantado.
Besitos.

Rosa del Aire dijo...

El verdugo actuaba inmisericorde, te dejaba sin exhalar el vaho. ¡Ja,ja,já!
Me ha encantado.
Besitos.

Emilio Porta dijo...

Genialidad en literatura breve. Eso tiene este micro.

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