martes, 6 de diciembre de 2016

ESTÁIS AHÍ.

ESTÁIS AHÍ.

Os habéis quedado todos ahí, en el bar que sigue abierto hasta las tantas solo para vosotros. Es siempre verano y ponen  canciones que jaleáis  en cuanto suenan los primeros acordes. Os turnáis, pagáis cervezas que nunca llegan a calentarse. No tenéis teléfono móvil; ninguno de vosotros llegó a saber qué demonios es eso de llevar un tirano en el bolsillo.

Se oyen vuestras risas es stereo,estáis muy guapos y vais a ser jóvenes  siempre mientras los demás, no.
Y pasamos por delante del barl donde ahora hay un súper, una persiana cerrada y un fantasma.

Estáis todos ahí.

 Pili no se mató a los veintiuno  en un accidente de coche en la A-6 volviendo de un concierto; las ocho de la mañana no es buena hora para dejar de respirar.

 Mayte nunca tuvo cáncer, ni se fue a los veintisitete.  

Juan no apareció en un descampado de La Cañada Real con la jeringuilla clavada en su brazo.

Y tú, tú  cruzaste el río, es mentira que te ahogaras, y nos esperas a todos, riendo socarronamente, al otro lado.

CARMEN F.




miércoles, 16 de noviembre de 2016

EFECTO MARIPOSA.


—Hola, soy Campanilla ¿Cómo te llamas?
—Blancanieves.
—Si me das tu manzana te doy mi polvo de hadas.
—Y ¿qué hago yo con tu polvo de hadas?—dijo Blancanieves sorprendida.
—Pues, no sé… jugar a ser invisible, por ejemplo.
—Vale.

Blancanieves se roció de polvo de hadas y nunca más encontró la casa de los enanitos, ni mordió la manzana, ni el príncipe la pudo despertar. Campanilla mordió un trocito de la manzana y se durmió. Dicen que desde entonces, los niños perdidos vagaron como almas en pena por Nunca Jamás y que Peter Pan creció y creció hasta que se convirtió en adulto. El mundo de los cuentos nunca volvió a ser el mismo.

C.FABRE

domingo, 5 de junio de 2016

ALITERACIÓN

ALITERACIÓN.

—¿Qué ocurre,  me quieres decir algo?

—Nada, qué va a pasar. Hace años que no pasa nada.

—Cierto ¿Qué dirá ahora el gobierno?

—Pues qué va a decir. El gobierno nunca dice nada.

—¿Y toda esa gente muerta? ¿Tú crees que tendrán familia?

— Los pobres no tienen nada.

—Y los niños, y la arena, y el mar, llenos de sangre… y el cansancio…

—Cálmate.

—Y el sol…

—¡Cállate, ya casi llegamos!

Cruzaron de nuevo la frontera. Y de nuevo fueron acribillados.


CARMEN FABRE

jueves, 5 de mayo de 2016

Laberinto.



Era inevitable. Tarde o temprano tenía que llegar, solo era cuestión de tiempo.

El laberinto de la red con innumerables links, que llevan a distintas páginas web, entrecruzándose entre ellos propició el nacimiento del monstruo. Una criatura híbrida entre el espacio virtual y la avaricia humana.Habitaba en el centro del laberinto y su poder era inmenso.

Crecía y se hacía cada vez más fuerte entre chats, blogs, páginas web, portales, servidores y demás componentes consumiendo a los más apetecibles y mejor posicionados. Le gustaban también los más jóvenes, los recién estrenados o reformados que andaban despistados en su inicio o reaparición en la red.

Con el fin de evitar una destrucción descontrolada, como estaba ocurriendo, los Avatares se reunieron y decidieron proporcionar al monstruo catorce entidades cada año elegidas al azar entre los elementos de la red .

Pasaron años, lustros, décadas…durante los cuales se siguió alimentando al monstruo que continuaba siendo insaciable. No sabían cómo terminar, cómo finalizar con ese tributo al monstruo, con esa sangría de la Red de Redes.

Un joven avatar, TSO, decidió enfrentarse a él  y se dirigió a la entrada de laberinto decidido a morir engullido por él o a vencerle en su campo virtual y acabar con la destrucción sistemática de espacios de la Red. En su camino se encontró con  el avatar de ARDNA, una joven.

 Se enamoraron y ella le ayudó entregándole un troyano que, aunque provenía de otra historia, valdría igual para acabar con el aniquilador.

Con la ayuda de ARDNA creó una copia de seguridad para poder volver a la página de inicio de donde partiría. Protegido por el escudo viral fue adentrándose en el laberinto y pasando de URL en URL llegó a su centro donde habitaba  y se hacía cada vez más poderoso. Allí estaba, esperándole.


Utilizando el troyano, pensando en ARDNA y en la gloria de la victoria, logró deshacerlo dejando sus bytes inutilizados. Después, activando la copia de seguridad, volvió al inicio, allí le estaba esperando ARDNA, intercambiaron sus enlaces y unieron sus archivos para siempre.

jueves, 28 de abril de 2016

A veces...


A veces encuentras a alguien que te reconstruye a través de palabras. Estas son como una columna vertebral, atraviesan el cuerpo , tu cuerpo, y lo mantienen erguido, colocan los músculos y huesos en su sitio. Sin ellas todo se derrumbaría.
 Esas personas existen y yo tengo una.

CARMEN FABRE.

lunes, 18 de abril de 2016

EL ABRIGO.

El soldado es una sombra en medio de la ventisca. Cada paso que se hunde en la nieve es un intento de arañar a la estepa unos pocos milímetros de vida. Lleva varios trozos de tela  enrollados a la cabeza. En los pies, tres pares de calcetines y un par de botas medio rotas robadas a un cadáver, lo mismo que el abrigo.

A lo lejos ve los restos de una casa, va hacia ella; casi al llegar un disparo retumba en la estepa, cae de rodillas y grita: Oh mein Gott!

Alguien con un Kar 98K se acerca, le mira  asombrado y dice:


— ¿Qué has dicho? Pero si tu abrigo es verde ¡Eres…tienes que ser ruso!

CARMEN FABRE

miércoles, 23 de marzo de 2016

TESTAMENTO

TESTAMENTO

A partir de  principios del siglo XX, Uranio logró enriquecerse de modo considerable. Acumuló una fortuna inmensa que le convirtió en un isótopo mezquino y desconfiado.

La noticia de su fallecimiento pilló por sorpresa  a sus familiares más cercanos  en la estirpe de los Actínidos: Proactinio y Neptunio  que, aunque sabían de sobra cómo era Uranio, consideraron que serían sus herederos.

 El testamento estaba depositado en la prestigiosa Notaría  Mendeleiev  que  les avisaría en cuanto se produjera su apertura y lectura.

 A los pocos días llegó un telegrama  del notario a su domicilio, lo abrieron  y leyeron: 

“ Uranio ha dejado toda su riqueza a los hombres”.

CARMEN FABRE




viernes, 11 de marzo de 2016

17 de febrero.

17 DE FEBRERO
Era  doce de enero y Marisa durante la siesta, soñó que moriría. Concretamente que moriría  un diecisiete de febrero.

A partir de ese momento toda su existencia giró en torno a aquel  sueño. Cada año que comenzaba rodeaba con un trazo grueso de color rojo la fecha designada para su tránsito final y esperaba.

¿Cómo sucedería? No lo sabía. Pero se preparó para que fuera lo más tarde posible. Debía engañar a la muerte, burlarla y a eso se dedicó a partir de entonces.

Cambió radicalmente toda su actividad, abandonó su trabajo de profesora  en el colegio, allí no había más que  gérmenes que la acecharían, contagiándola de quién sabe qué enfermedades mortales.

Dejó de salir. Procuraba mantener el mínimo contacto con el exterior, se encerró en su casa a cal y canto. María y Felipe, sus mejores amigos, y la poca familia que tenía intentaron por todos los medios que fuera al psicólogo, le decían que  aquello no era normal pero al cabo de un tiempo la dejaron por imposible, a todas luces era una causa perdida, no había remedio  ni modo de hacerla entrar en razón .Se olvidaron de ella y ella de ellos.

Hacía la compra por internet, pagaba con tarjeta de crédito y exigía que el pedido se dejase en la puerta de su casa para no tener contacto directo con el repartidor. Solucionaba las gestiones económicas  a través de la banca on-line. Solo el pensar en que tendría que salir de casa algún día le producía palpitaciones, sensación de ahogo y un sudor frío recorría su espalda. Una ansiedad anticipatoria se apoderaba de ella en cuanto percibía cualquier posibilidad de cambio en su entorno.

En el calendario, la fecha del diecisiete de febrero la miraba, la perseguía y conforme se acercaba cada año redoblaba sus precauciones. La limpieza de la casa era exhaustiva, casi demencial. Un olor a desinfectante impregnaba todo el ambiente y su higiene personal se incrementaba hasta extremos insospechados. Se observaba continuamente, estudiaba el más mínimo cambio en su cuerpo,  tomaba su temperatura varias veces en un intervalo corto de tiempo,  tenía tres termómetros diferentes para asegurarse de que las mediciones eran correctas y las anotaba en una hoja de papel milimetrado, realizando una gráfica perfecta.

 Nunca iba al médico, no se fiaba de ellos, seguro que la iban a engañar diciendo que los síntomas que tenía solo se encontraban en su mente y repetirían la dichosa palabrita: “hipocondríaca”, así que se autodiagnosticaba y medicaba mediante la información que sacaba de Internet. Tenía un botiquín con medicamentos que ocupaba un armario de la cocina, todos obtenidos vía on-line.

En su casa las persianas y cortinas permanecían cerradas intentando evitar el más mínimo contacto con el exterior, la luz natural era peligrosa, las radiaciones del sol podían alterar su piel y provocar un melanoma.

Cada año que no ocurría nada en ese día era una vuelta de tuerca más .  Así año tras año.

 Hubo temporadas en las que algunos familiares y amigos intentaron, de vez en cuando, que cejara en su actitud, que  se dejase que ayudar pero Marisa acabó por no atender el teléfono y, posteriormente, cambió el número solicitando a Telefónica que no figurase  en la guía.

Los vecinos comentaron durante algún tiempo el extraño comportamiento de Marisa .Hubo incluso quien aseguraba haber oído durante las noches voces, risas escalofriantes y otros sonidos que cesaban en cuanto se llamaba a su puerta. Pasados unos meses dejaron de hablar de ella.

Cinco años después de aquel doce de Enero, Marisa vio su imagen reflejada en el espejo del baño .Su rostro pálido, casi transparente, daba miedo. Las ojeras marcaban una mirada apagada y enrojecida, en sus mejillas dos huecos resaltaban los pómulos huesudos. Vio la muerte en su imagen. Allí estaba. Había venido.

Sintió una punzada en el corazón, las piernas no le sostuvieron y se desplomó, tardó varios minutos en morir .Justo entonces los primeros sonidos de la primavera llenaban de alegría la calle, era veintitrés de abril.







miércoles, 2 de marzo de 2016

ALICIA.

ALICIA.
                                                                              “Tal vez un día seas capaz de ordenar el tiempo”.
                                                                                                                             Carmen Fabre.

 A Alicia la recuerdo siempre con una toalla amarilla al hombro y un libro en la mano camino del río o la piscina... Leía novelas y libros de poemas: Madame Bovary, Los cuentos de Oscar Wilde, Rimas y Leyendas de Bécquer…

En la piscina  se tumbaba y leía alejada del grupo de adolescentes ruidosos que hablábamos y nos empujábamos para  rozarnos, descuidadamente, en unas primeras y semi-clandestinas caricias descubriendo   una  sensualidad inquietante. Cualquier excusa era buena  y despertaba en todos sensaciones que se revelaban por primera vez como en un estudio fotográfico.

  Pero Alicia quería ser poeta, escritora; soñaba con enlazar pensamientos en palabras y vivir grandes pasiones. A veces, cuando levantaba sus ojos del libro, se  quedaba como ausente mirando a ninguna parte. Mostraba una autoridad  que contrastaba con la de las demás chicas. Daba la impresión de que  deseaba saltar con pértiga sobre su edad y superarla en varios años, los suficientes para escribir un libro.

Se convirtió ese verano en el mito erótico de la pandilla de amigos entre los que yo me encontraba. La veía inaccesible, lejana, misteriosa. No sabía cómo acercarme a ella. Rehusaba  ir a   las fiestas que se organizaban en casa de Luis o de Jaime con la música de los Rollings o de los Bee Gees, Adamo, Los Brincos, coca-colas y algo de alcohol. Vivía en su mundo de letras e imaginación.

Una noche del verano de 1970 al regresar de las  fiestas de Bárcenas conseguí quedarme algo rezagado con ella en el camino de vuelta. No sabía muy bien de qué hablar así que le pregunté qué libros había leído durante el verano, qué escritores le gustaban,  qué personajes eran sus preferidos… Alicia se lanzó a hablar de modo apasionado, nunca la había visto así… Un mundo maravilloso brillaba en sus ojos y sus manos gesticulaban contando el argumento de “Nada”, describiendo a “Ena”, recitando: “Asomaba a sus ojos una lágrima…”y evocando un futuro en el que ella escribiría y crearía libros y personajes y poemas. Estaba convencido de que si alguien podía ordenar el tiempo futuro, esa era ella.

Cuando por un momento calló, el silencio se adueñó del camino, nos miramos  y un magnetismo nos envolvió  con su fuerza invisible .Un beso intenso brotó de la nada,  nuestros labios y cuerpos se entrelazaron torpemente pero con una pasión que no he vuelto a sentir igual. Aquella noche de verano y, en ese instante, se abrió la puerta de nuestro  cuerpo de par en par.

Al año siguiente Alicia no volvió, ni al otro, ni ningún otro. Tal vez un día  vuelva a encontrarla pensé, después de varios veranos inútiles en la espera.

Durante algunos  años al entrar en las librerías o en la sección de Literatura de los grandes almacenes busqué su nombre entre las novedades. Incluso en ocasiones a través de Internet escribía su nombre y primer apellido esperando encontrarlo entre el mundo de los escritores.

Nunca apareció  y exactamente no sé cuándo dejé de buscarla. Pero siempre recordaré la pasión por la escritura que me transmitió y el beso en aquel camino.

Hoy la he vuelto a ver en un centro comercial. Nos observamos escrutando con la mirada la imagen que el tiempo nos devolvía del otro. Era Alicia, la reconocí porque a su lado estaba una  adolescente exacta a ella salvo en la mirada. A su alrededor tres críos más parloteaban pidiendo una bolsa de patatas, un pastel de chocolate y un juego, todo a la vez.  Sonreímos de un modo forzado y ella me presentó a su marido, un hombre de apariencia ruda, Manuel.

Sentí su mirada triste, huidiza como si hubiera sido descubierta haciendo algo indebido, incómoda por la situación. Nos despedimos  mientras su hija le pedía dinero para un bikini.

Ni rastro de aquella niña que besé en un instante mágico, ni del brillo en sus ojos al hablar del  futuro. Algo se desprendió de mí y cayó en el vértigo del tiempo.

CARMEN FABRE






martes, 16 de febrero de 2016

VENGANZA.

 VENGANZA.

Ayer, ordenando un cajón, encontré la foto de mi curso de C.O.U.

 Reconocí a todos  menos al  situado  cinco lugares a mi derecha; un chico de apariencia taciturna.
Al cabo de varios días la miré otra vez  y me pareció que el desconocido había cambiado de postura.

— ¡Qué tontería!— pensé.

 Pero cada vez que cogía la foto  aparecía más cerca de mí hasta que lo vi a mi lado mirándome con una sonrisa que daba escalofríos. Metí  la foto en el cajón y  cerré con llave.

Esa noche se me apareció en sueños  y dijo:

—Soy Rubén  Rocamora. Me despreciabas constantemente. He vuelto.

Desperté bruscamente, sudando y angustiada.


Busqué en Google y descubrí, aterrorizada,  que había muerto hace quince años…

CARMEN FABRE.

domingo, 14 de febrero de 2016

PEQUEÑOS GIGANTES.

En el principio, si alguna vez hubo un principio, fue el cuento. A través de él, primero oralmente y posteriormente de modo escrito, se ha transmitido la cultura y las experiencias de generación en generación.

El contar, el relatar ha tenido y tiene una importancia relevante en la cultura humana. Contar un cuento, leer un cuento, relatar una un cuento sigue siendo una actividad frecuente durante la infancia, independientemente de la amplitud del mismo y marca la afición por la lectura.

El origen de los microcuentos, microrrelatos o microficcíón, se remonta a los primeros tiempos de la humanidad. Han existido siempre bajo diversas nomenclaturas aunque en la época actual su resurgimiento es indudable. Las razones serían muy diversas y motivo de reflexión interesante: desde la falta de tiempo y capacidad de concentración hasta la admiración por lo concreto pasando por la necesidad de exactitud y concisión para movernos en el mundo. En cualquier caso se trata de Literatura con mayúsculas y la técnica del microrrelatista es compleja, difícil y nada improvisada.Pero ahora vamos a centrarnos es esta joya que tenemos entre las manos comenzando con una historia, con un cuento. Lean…

Lo más brillante de todo eran unos pequeños libros (un cuarto de un cuarto de libro en cuarto) de cuentos fantásticos de los hermanos Grimm y algunos otros. Costaban lo poco que cuesta hoy una vuelta al barro de la culpa. Eran gigantes liliputienses”.

Así comenzaba Chel Requena su prólogo a la primera Antología de Microrrelatos “Gigantes de Liliput”, basada en los textos compartidos en este grupo de Netwriters durante, aproximadamente, el año 2011.

Netwriters es una red  presente en Internet desde el  2010. En ella coexisten grupos de Literatura, Pensamiento, Viajes, Música, Ciencia…en definitiva de Cultura en el más amplio sentido del término.

Uno de los grupos de Literatura es Gigantes de Liliput. Se trata de un espacio para la microficción, textos que no superan las 120 palabras y que cuentan una historia partiendo de temas de lo más diverso: “Los cordones de los zapatos”,” el tren de las 5.30”, “hadas”, “confesiones”, “bares”… Cada dos semanas, aproximadamente, recogemos una maravillosa cosecha de microrrelatos  los cuales se someten a la rigurosa lectura, seguida de puntuación, de sus rivales y compañeros obteniéndose en cada edición un ganador que propone el tema de la siguiente convocatoria.

 Como no podría ser de otro modo, se ha ido conformando un acervo literario digno de ser plasmado en papel por segunda vez. No sería justo dejar este tesoro sumergido en el laberinto de las redes. Es necesario tenerlo  en papel, en un libro que podamos abrir, oler, leer abrazar al terminar y releer con frecuencia. Por eso de nuevo, en colaboración con Ediciones Atlantis, traemos hasta vosotros una colección de microrrelatos digna de ocupar un lugar preferente en cualquier manual de escritura.

Se trata de una recopilación de 108 textos que pertenecen a 13 escritores que han participado,  con mayor o menor intensidad, en el grupo de Gigantes de Liliput. Son, además de excelentes narrradores,  lectores perspicaces que afilan su ojo lector para realizar los comentarios correspondientes sobre los micros de sus compañeros y rivales en el concurso. Así nuestro grupo se convierte en un auténtico taller literario y en un foro de discusión absolutamente creativo, con tantas visiones como escritores que enriquecen el trabajo de cada miembro.

Los microrrelatos que os presentamos tienen precisión; pero no precisión banal sobre hechos triviales, sin importancia, sino de sucesos, de hechos que activan la mente, que producen una iluminación, una intensidad repentina y duradera en el pensamiento.  Tienen “músculo”, son tersos,  detestan las ideas difusas buscando finales sorprendentes o no pero siempre interesantes. De eso se trata y es lo que pretende todo autor de microficción y lo consiguen.

El nombre de esta segunda antología, “Pequeños Gigantes” ,creemos que responde perfectamente al contenido del libro. Por último:

“Si sois amantes de la síntesis, de la precisión, de la brevedad y la intensidad en el lenguaje y buscáis esa quintaesencia narrativa encerrada, conservada, en envases pequeños, este es vuestro sitio, vuestro refugio para disfrutar, escribir, compartir y comentar lo que queráis.

Bienvenidos a Liliput, disfruten de todo lo que ofrece este país, y cuidado con la puerta…”

CARMEN FABRE.




martes, 2 de febrero de 2016

ESPEJO, ESPEJITO...

ESPEJO, ESPEJITO…

Después de acicalarse con sumo cuidado, resaltando los  puntos fuertes de su cara al máximo, se dirigió a la cómoda, cogió el espejo y se miró.

—Espejo, espejito…dime : ¿ Quién es la más hermosa de la comarca? ¿Hay alguien más bella que yo? ¡Contesta!—inquirió con impaciencia.

Pasaron unos instantes en los que el azogue del espejo se desplazaba formando círculos y ondas en todas direcciones. Por fin se escuchó:

—¿Qué? ¿Quién me habla? No te veo ¿Dónde estás? ¿Es una broma?

—¡Otro que no funciona! ¡Maldita sea! ¡Estoy harta¡


Y la Condesa Carmilla estrelló contra el suelo  del Castillo de Holls, al enésimo espejo mágico.

martes, 26 de enero de 2016

EL TREN DEL MIEDO Y OTROS RELATOS.


 En el principio, si alguna vez hubo un principio, fue el cuento.  A través de él, primero oralmente y posteriormente de modo escrito, se transmitía la cultura y las experiencias de generación en generación. Las religiones fundan el origen de su tradición en un mito, un cuento que  describe el pasado, las estirpes, las relaciones entre los sexos y la cultura.

 El contar, el relatar, ha tenido y tiene una importancia relevante en la cultura humana. Contar un cuento, leer un cuento, sigue siendo una actividad frecuente durante la infancia y marca a los niños en su afición por la lectura.

El concepto de cuento, de relato es,difícil de definir, de caracterizar  como género literario delimitado y con fronteras concretas.Se nos presenta como una mezcla de todos.  Aparecen en él elementos líricos, épicos, dramáticos... Pero también posee entidad propia. No es una novela reducida, el relato es distinto y tiene una esencia característica.

Las diferencias con su compañera más cercana, la novela, no se deben ceñir a la mayor extensión de esta, sino a las distintas técnicas que una y otro requieren. La novela se caracteriza, entre otras cuestiones, por el análisis,la selección de  detalles, adquiriendo importancia la descripción profusa de los mismos. El cuento es ante todo, síntesis y presenta un “tempo”, un ritmo concreto y rápido. En el cuento aparecen  unos pocos personajes—a veces uno solo—metidos en una situación cuyo desenlace inmediato esperamos y sabemos que vendrá en unas pocas páginas.

Una nota primordial del cuento es su carácter de instantánea. Pretende sorprender la vida en un momento, fotografiar la realidad o la fantasía de modo preciso. Así se nos presentan todas sus peculiaridades: la brevedad, la condensación, la tensión acumulada, la intensidad de narrativa, la importancia decisiva de cada palabra utilizada y el arte de sugerir o insinuar.Requiere una mirada atenta y un oído fino para incorporar las conversaciones,  las escenas del entorno y contarlas como suceden o modificarlas creando una realidad paralela y nueva.

El verdadero escritor de cuentos  no los crea como paso previo  y necesario entrenamiento para escribir posteriormente una novela, considera el cuento  como una gran empresa creativa en sí misma.

“El cuento y la novela son del mismo género, pero de distinta especie. Un gran narrador de relatos cortos puede ser un mediocre novelista y viceversa. El cuento tiene un ritmo y una urdimbre muy especiales, lo mismo que la novela. Escribir un cuento es una historia distinta tan difícil o más que la novela misma”, escribe Ignacio Aldecoa. Estoy de acuerdo con él y estas características se presentan en los cuentos de  la autora de este libro.

Silvia Cuevas Morales nace en Chile y en la adolescencia, después del golpe de estado de Pinochet, emigra  en 1975 junto a su familia a Melbourne donde concluye su formación académica e inicia su carrera profesional y literaria. Es Licenciada en Filología Hispánica (con especialización en Literatura Española y Latinoamericana). Ha impartido clases  de Literatura y Lengua Española en la Universidad de Monash, Melbourne y Victoria.

 Trabaja como periodista independiente en varios medios de comunicación de Australia, Estados Unidos y España. Hay que destacar su actividad profesional como traductora de textos literarios. Desde finales de los noventa del siglo pasado, vive en Madrid.
Estamos ante una recopilación de doce cuentos escritos en diferentes épocas de su vida y publicados en diversos medios de comunicación. No hay una cronología en su presentación.  En ellos aparecen una serie de temas fundamentales que suelen ir combinados en las historias, independientemente de que predomine o no uno de ellos en cada historia.

El golpe de estado en Chile, la represión, la locura, la emigración forzosa, la sexualidad…son algunos de los aspectos recurrentes en todos los relatos y, muchas veces, aderezados con el terror, el miedo y, en ocasiones” el absurdo”, que aparece como elemento que intensifica el desasosiego de la historia. Hay dos vertientes fundamentales en este libro: la existencial y la social ambas, perfectamente amalgamadas. Los cuentos  nos remiten al sufrimiento del ser humano perdido en una sociedad hostil en la que, por otro lado se ve obligado a insertarse.  El desamparo de la vida del hombre se manifiesta de modo constante. La soledad no adquiere valores del romanticismo poético, sino de drama personal y la espera se convierte en una escéptica aceptación del final.La mayoría de los personajes son femeninos y es en las mujeres, principalmente,  en las que la autora  focaliza este sufrimiento de modo más intenso.

Los cuentos de Silvia Cuevas tienen como inspiración la vida. Escribe, fundamentalmente, del mundo  que tiene delante y de las personas con las que se cruza. Mira la vida, vive y después nos lo cuenta. El carácter realista del libro nace de esta actitud; la profundidad de los personajes tiene aquí su origen y la sensación que se desprende después de su lectura está motivada por este proceso. Es como si  hubiera vivido antes, como espectadora o protagonista, aquello que nos relata. Se convierte, así, en testimonio del tiempo, de la Historia.


CARMEN FABRE

jueves, 10 de diciembre de 2015

CITA


No puedo  apartar la mirada del camino por el que  acudirás a nuestra última cita. No sé el tiempo  que pasará hasta que, de un modo u otro, volvamos a encontrarnos. Estoy nervioso; aliso la arruga del pantalón, coloco con cuidado los puños de la camisa y me ajusto el nudo de la corbata. Miro de refilón mi imagen en el cristal de la floristería y camino, inquieto, de un lado a otro de la acera. Te  he comprado  una docena de rosas amarillas, sé que  son tus preferidas.

 Al fin llegas, la comitiva de coches  se acerca al cementerio.

CARMEN FABRE








domingo, 29 de noviembre de 2015

CONMISERACIÓN.

 CONMISERACIÓN

La  vecina  del bajo C siempre me criticaba por  no tener trabajo;  decía que era  un inútil, un mantenido por la  madre, como tantos, un vago. Su cara de desprecio y conmiseración era la tónica habitual cuando nos cruzábamos en el portal o la escalera. Pero estaba equivocada.

 Hoy he conseguido un trabajo, un buen trabajo, y va a tener la suerte de comprobarlo la primera.


 Ser un sicario tiene sus ventajas.

CARMEN FABRE.