22 de Marzo de 2012.
Es una idiotez pero me apetece y, como me apetece, lo haré .Mi psiquiatra dice que escriba lo que he sentido y hecho durante el día.
Es una idiotez pero me apetece y, como me apetece, lo haré .Mi psiquiatra dice que escriba lo que he sentido y hecho durante el día.
Pero ¿hay día? No sé muy bien si lo que transcurre alrededor de y por mí, es un ciclo circadiano o una sucesión de tiempo diferente, a veces me parece que han pasado solo unos pocos segundos y, entonces, mi mujer dice que llevo tres días sin salir de la habitación; no entiendo el concepto de tiempo que han establecido, cómo tampoco comprendo tantos otros acuerdos tomados e impuestos por no sé quién ni para qué.
Bien, escribiré; de hecho llevo un rato haciéndolo.
De cualquier manera, él sabe a ciencia cierta que en algún momento mentiré o no. Resulta divertido comenzar esto diciéndole que averigüe qué de lo que va a leer es mentira. Me gusta este juego, porque igual todo es verdad o me invento un ¿día? de mi vida y lo hago realidad, tan real que incluso puede que yo lo haya vivido y lo que vean los demás sea la mentira, algo parecido a un negativo velado del 22 de marzo de 2012.
Bueno comenzamos la primera función, de las dos que represento cada jornada.
Cada mañana, para despejarme del todo, pongo los pies en el suelo; hoy también. Me gusta que me despierte el frío de las baldosas, me hace sentir un poco menos mamífero y algo más reptil, por el frío, ya sabéis.
En el baño me miro al espejo y repito la misma pregunta de todos los días ¿en qué fase estaré? Después suelto, hoy, una carcajada que se hace imagen y sale del azogue, da una vuelta a mi alrededor y se mete de nuevo en el espejo dejando un eco de sarcasmo.
Desayuno y no me tomo el litio, que le den, me siento muy bien y soy capaz de comerme el mundo. Voy a presentarme al concurso de poesía y al de relato. Ganaré, seguro. Soy el mejor escritor del mundo virtual y eso se ve, lo notaran todos. Es imposible que no quede el primero. Ahora mismo tengo una cantidad de ideas buenísimas, de argumentos, de palabras, de giros poéticos. Mi cerebro es una máquina perfecta de creación literaria y soy increíblemente bueno… nadie puede igualar mi genialidad…ni cuestionará mi escritura. Dejo de anotar estas nimiedades y me pongo a crear, a dar al mundo lo que no se merece, mi estupenda capacidad de transmitir con la palabra escrita.
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Me siento atascado en la mediocridad, retenido en el tráfico de los viajantes del delirio, las palabras explotan en mi cabeza y se deshacen antes de que pueda escribirlas, necesito retenerlas, secuestrarlas para que no caigan en el olvido, y por eso vuelvo, por eso necesito diseminarlas, diluirlas porque hoy es verano, creo, y porque necesito escribir este texto. No me van a entender, no llegan a descifrar mi genialidad que para mí es tan clara… debo hacer ejercicios con las palabras, flexiones, rutinas, tablas... No sirvo, no valgo, no soy escritor soy un inútil, es todo culpa mía, ¿qué me he creído que soy? me detesto. Me tiemblan las manos, tengo sueño…
No cabe la menor duda, tanta genialidad tiene un precio y yo estoy pagándolo…
CARMEN FABRE.
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