lunes, 2 de diciembre de 2013

RÉQUIEM.


 

RÉQUIEM.

El chirrriar de las bisagras de la puerta  le alertó de que alguien había entrado en casa.

Un crujido tenue de la madera del suelo le puso en guardia y el ruido al amartillar una pistola le alarmó de modo considerable.

Y ya, a continuación, el estallido fuerte y seco de un disparo acabó por componer la melodía del  Réquiem que, indefectiblemente, preludiaba  su muerte.

CARMEN FABRE.


2 comentarios:

María S. dijo...

Conciso, contundente y directo como un balazo. Muy bueno, Carmen.
Besos.

Laura Frost dijo...

Niña, da miedo y tó!
Un gran ejercicio, compañera. Mua!

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