miércoles, 23 de marzo de 2016

TESTAMENTO

TESTAMENTO

A partir de  principios del siglo XX, Uranio logró enriquecerse de modo considerable. Acumuló una fortuna inmensa que le convirtió en un isótopo mezquino y desconfiado.

La noticia de su fallecimiento pilló por sorpresa  a sus familiares más cercanos  en la estirpe de los Actínidos: Proactinio y Neptunio  que, aunque sabían de sobra cómo era Uranio, consideraron que serían sus herederos.

 El testamento estaba depositado en la prestigiosa Notaría  Mendeleiev  que  les avisaría en cuanto se produjera su apertura y lectura.

 A los pocos días llegó un telegrama  del notario a su domicilio, lo abrieron  y leyeron: 

“ Uranio ha dejado toda su riqueza a los hombres”.

CARMEN FABRE




4 comentarios:

Emilio Porta dijo...

Aparte de original, inteligente. Es lo que rebosan todos tus relatos: inteligencia y cultura. Además de estar magníficamente escritos.

JOSEP Mª Panades dijo...

Y los hombres, siempre tan codiciosos, aceptaron con gusto la herencia.
Genial.
Un abrazo.

Vichoff dijo...

Cómo me gusta, cómo me gusta, cómo me gusta lo que resulta cuando tu talento mezcla ciencia y literatura.
Sei grande, cara.
Besos, muchos.

Ursula Ruiz dijo...

Que bien descrito..

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