martes, 20 de diciembre de 2011

BUCLE



-Buenos días, estás especialmente atractiva hoy.

-Gracias, aunque debo acabar de pintarme los labios, he salido con el tiempo justo.

La circulación espantosa, como siempre .El nudo norte de la M-30 cada día es más complicado de cruzar.  Enciendo el reproductor, suena Dusty Springfied y su versión de “You don´t own me”.

-¿Por qué pones siempre la misma canción?

-Me gusta y me relaja. ¿Algún problema?

-No, ninguno. ¡Cuidado¡ cerca hay un radar y vas a más velocidad de la permitida.

-Bueno, pues sonrío a ver si salgo mona en la foto. ¡Qué pesado estás , hijo¡

Paro en un semáforo y aprovecho para perfilarme los labios, coloco el retrovisor y me miro.

-Cualquier día tendrás un accidente.

-No, si cuando te pones pelma, te pones, cariño.

Continúo el trayecto hacia mi empresa. Hoy tengo que cerrar una operación especialmente compleja, una herencia de tíos a sobrinos en la que hay que tener en cuenta el dichoso artículo 28 de la Ley Hipotecaria, con algo de suerte el comprador accederá a poner en el contrato de arras que conoce y acepta esa carga. Ya veremos.

-Casi no me haces caso, me tienes abandonado. ¿Por qué no nos vamos de viaje tú y yo en una caravana? He preparado todo, lo tengo ya  organizado  y en mi memoria. Te prometo rutas excepcionales , cientos de lugares diferentes…ya tengo marcados incluso los hotelitos con encanto en unos parajes increíbles y restaurantes de todo tipo, principalmente románticos, que son los que te gustan.¿Qué te parece?

-Pues que estás loco. ¿Qué me va a parecer? Tengo muchísimo trabajo, además ¿yo en una caravana?  Ni loca, vamos, y por otro lado está mi marido y las niñas. No, no es posible.

-Claro, tu trabajo, tu marido, las niñas. ¿Y yo qué?

-¿No irás a ponerte celoso? Ya sabías desde el principio lo que había y que entre tú y yo la relación debe ser así, restringida y limitada.

-Ya, ya lo sé pero siempre espero que algo cambie. En fin.

-Anda despidámonos como siempre, me gusta escuchar tu adiós  y llevarme tus palabras para recordarlas durante el día.
-Vale, siempre te sales con la tuya. Ya te las digo:

“Usted ha llegado a su destino”


BIIIIIPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPP¡¡¡

-¡¡¡¡Buenos días , son las siete de la mañana, las seis en Canarias¡¡¡¡¡

Abro los ojos y recuerdo inmediatamente el sueño, sonrío al hacerlo.

Me imagino contándoselo a Laura mi amiga psicoanalista. ¡Una aventura con el GPS¡ ¿Qué interpretación le daría?

Ya en el garaje abro  el coche con el mando a distancia, entro, arranco y de pronto oigo:


-Buenos días, estás especialmente atractiva hoy…


CARMEN FABRE








viernes, 16 de diciembre de 2011

MUJER



Los lunes era profesora de Biología en la academia Politeia para mayores de 25 años. Desentrañaba los procelosos caminos metabólicos de las macromoléculas y describía con entusiasmo la Filosofía de la Ciencia. Mario, un taxista con vocación de geólogo, miraba aterrorizado las fórmulas dibujadas en la pizarra electrónica y le prometía viajes eternos en su coche hacia parajes extraordinarios, si le permitía bucear en su intimidad.


Los martes se vestía con el uniforme blanco y naranja; era cajera del Mercadona. Tomaba posesión de la caja número cinco, dejaba la cinta transportadora como los chorros del oro y comenzaba el baile rítmico de los códigos de barras. Hacía sonar la “Barcarola”  de Hoffman  o “Contigo Aprendí”. Reponía la estantería de los yogures y pensaba que quizás debería hacer un Máster en Tecnología y Gestión de Lácteos.


Los miércoles era una ejecutiva de la agencia de calificación Moody´s. Traje sastre, falda tubo pegada a sus piernas y chaqueta entallada, blusa blanca ceñida, abotonada exactamente hasta el comienzo del busto. Pelo recogido en un moño italiano perfecto, gafas negras sin graduar y maletín con el Apple. Resonaban sus stilettos por el pasillo antes de entrar en la sala de reuniones, donde la esperaban para la presentación del proyecto estrella  de la compañía, el suyo; al entrar todas las miradas la recorrían entera, con deseo y envidia.


Los jueves llevaba a los niños al colegio, tomaba café con las madres del AMPA, resolvía asuntos en el banco, iba al gimnasio, comía con su madre charlando de la familia, después recogía a los niños, los llevaba al “British” y, mientras la clase, hacía la compra. Ya en casa, preparaba la cena, hacía deberes, bañaba a sus hijos, los acostaba y esperaba a Juan para… para nada.


Los viernes… era Débora:” Piernas larguísimas, curvas de vértigo, recibo sola y en lencería... jugamos a lo que quieras”


Pero el fin de semana… el fin de semana se amalgamaba con el sofá, leía, imaginaba, escribía, recitaba... y  Carlos le hacía el amor…


CARMEN FABRE





miércoles, 14 de diciembre de 2011

RENACIMIENTO


Vives hacia afuera, te disfrazas de algo que no eres tú; la no vida decide en algún momento ,que no logras localizar, que debes ser de un modo determinado y lo haces. Interpretas tu papel forzada, en una mala obra y con un guión nefasto .

Así pasa un tiempo, unos años, una eternidad .. hasta que te sientas acompañada de ti y piensas; te asomas al abismo en el que has puesto la punta de tus pies cansados ya de recorrer su orilla haciendo equilibrios para no desnivelarte y caer derrumbada.

Entonces ves, miras.. y aparece una mezcla de de piedad, de compasión, de rabia y de lujuria por la vida, por tu vida malinterpretada; te entra gula , avaricia por moverte sin cuerdas de marioneta y las cortas.

 Libre al fin, echas al abismo, al remolino del olvido el tiempo malgastado, los pensamientos cercenados por el temor , la perplejidad , el miedo y  renaces, te pares de nuevo… abres los ojos por primera vez y percibes las palmadas del paritorio de la vida. Lloras emitiendo el primer grito, inhalas aire por primera vez..

BIENVENIDA...

CARMEN FABRE



domingo, 11 de diciembre de 2011

NO.



Amanece después de una noche interminable.

Me levanto recordando y tratando de poner en práctica las instrucciones que me había dado el fisioterapeuta:“Sé consciente de que has despertado, desperézate. A continuación rueda hacia el lado en el que , normalmente descansas; apoya el codo y baja las piernas, siéntate en la cama , apóyalas en el suelo  y permanece así, en esa posición, unos dos minutos”.

Hoy me hace falta todo ese ritual, estoy algo mareada y cansada, muy cansada, infinitamente cansada.

En la ducha, de pronto, recuerdo las cosas más peregrinas: a mi madre bajando por la cuesta del colegio cuando venía a recogerme, siempre más tarde que las demás madres; el día de mi boda en que  creí ser la más importante y envidiada de todas la mujeres, el primer desplante de Luis: “Cállate que de ésto no sabes nada y además delante de mis amigos ni se te ocurra llevarme la contraria, que sea la última vez”.

Me doy cuenta de que llevo quince minutos bajo el agua y salgo. La radio sigue con su cantinela mientras me visto.

-¿Qué me pongo?

Desayuno con cierta calma. Cojo el bolso y mi portátil , no quiero hoy salir de casa, no quiero.

Monto en  el autobús mis compañeros diarios me parecen distintos, veo a  Rosa que cuida a una señora y que siempre lee una biblia que lleva en una especie de funda con cremallera, a las dos adolescentes, Elvira y Clara creo que se llaman, que charlan alto y que , a la vez que lo hacen toquetean el móvil y están con los cascos( increíble multiplicidad de acciones) y a los demás: al conductor, a la profesora que corrige exámenes.. también los observo hoy con más detenimiento.

En el trabajo la jornada transcurre lenta, pesada, interminable. D e vez en cuando me quedo como ausente, las tablas del Excell, las bases de datos, los informes.. todo me parece igual, y la verdad es que hoy me da lo mismo. Miro al reloj continuamente.

Antes de salir voy al despacho de Luisa y le pregunto algo relacionado con la cuenta de Stándar Moovies, debe ser bastante simple porque me dice:

-Pero ¿qué te pasa? ¿Por qué me preguntas algo que es obvio?

Me voy .Bajo del autobús en la parada que no quiero. Mis pasos se dirigen a la entrada que no quiero traspasar y me paro delante de ella; la puerta se abre y cierra varias veces haciendo caso automáticamente al sensor.

Llega el momento, cruzo la puerta, bajo a la planta menos uno y me acerco al mostrador

-¿Nombre?

-Marta Ruiz Alcorta.

-Aquí tiene.

Salgo, hay un sofá gris con los brazos metálicos, me siento.

Pasan cinco minutos y rasgo el sobre.

¿Por qué ha amanecido?

CARMEN FABRE