lunes, 18 de noviembre de 2013

TRAICIÓN COMPARTIDA.

TRAICIÓN COMPARTIDA.

—Te amo—le dijo.

Mentía.

—No concibo la vida sin ti, amor—respondió  ella.

Lo engañaba sin pudor alguno. Con alevosía. Igual que él a ella.

Ambos  lo sabían.

Y se  besaban en la boca fingiendo pasión. Él, pensando en otra. Mientras, ella le correspondía recordando besos de otros labios.

La escena se repetía periódicamente y resultaba impecable.

Llevaban años hablando de futilidades, representando sentimientos inexistentes e interpretando una historia de amor tan falsa como duradera e indestructible.

Los demás al verlos les consideran “la pareja perfecta”.


Ellos, en cuanto percibían su admiración, se miraban con auténtico arrobo y sonreían  plenamente satisfechos de la perfección de su engaño, de la traición compartida.

14 comentarios:

Sergio Grimoin dijo...

Huy si pudiéramos contabilizar ésta situación, sobre todo entre parejas de clase muy acomodada en la que prima el tú haces tú vida y yo haré la mía mientras seguimos con nuestra posición acomodada....
Para más INRI, he conocido muchas situaciones cómo éstas entre parejas que van todos los domingos a misa y entran en la iglesia con altanería y prepotencia diciéndo "estámos aquí la pareja perfecta ante DIOS" y la mitad de los que estában allí sabían de las segundas vidas de cada uno. Cinismo en estado puro pero cada cual elige su vida y si son felices, pues nada que añadir.
Eh, ésto no es una crítica a la gente que va a misa, que conste (yo he ido muchos años) y también he conocido muchas personas que no van e idem, eadem, idem. Pero choca la confrontación entre las creencias,los actos y la altanería.
Ante todo, CADA UNO ELIGE SU VIDA, y mientras nadie resulte herido (sobre todo los hijos) perfecto.

JOSEP Mª Panades dijo...

Al menos, la hipocresía compartida es más soportable y no hace tanto daño. Tal para cual. Cuántos casos así deben existir, pero ninguno tan bien recreado. Un abrazo.

Emilio Porta dijo...

Qué bueno, Carmen. Realmente es un retrato perfecto de la traición a la vida. Enhorabuena.

La Solateras dijo...

Estaba la pareja en la cama, fumando el cigarrillo de después. Ella le pregunta:
-¿Qué piensas, mi amor?
-Nada, cielo. No la conoces.

Mari Carmen Azkona dijo...

Buen relato, Carmen, que da por bueno ese refrán de “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces” ;-)

Besos y un fuerte abrazo

Manuel dijo...

Retrato de una situación mil veces repetida, sí. Pero nunca alcanzo a entender su por qué.

Rosa dijo...

Es la historia de la vida y ese empeño en hacer eterno lo imposible, eso sí, maravillosamente escrito por ti Carmen. Un abrazo

Mcarmen Fabre dijo...

Un besazo Sergio y gracias.

Mcarmen Fabre dijo...

Gracias Josep, y sí, habrá muchos así.

Tu comentario me anima a seguir.

Besos

Mcarmen Fabre dijo...

Sabía que te gustaría, Emilio.
Nos conocemos muy bien.

Un beso

Mcarmen Fabre dijo...

Real La Solateras. Un beso

Mcarmen Fabre dijo...

Eso es Mari Carmen, eso es... Gracias¡

Mcarmen Fabre dijo...

Manuel, nadie lo comprende.

Pero ocurre, siempre y en los que menos pensamos, quizás en nosotros mismos alguna vez.

Gracias.

Mcarmen Fabre dijo...

Gracias, Rosa.

Hacer eterno lo imposible es un desgaste intenso. Emocional y físico pero se intenta.. No sale bien, claro.

Un abrazo.

Publicar un comentario

Gracias por visitarme.