viernes, 6 de febrero de 2015

THE TEN BELLS.


THE TEN BELLS.

Detrás de Christ Church,  en el pub The Ten Bells, Fairy Fay percibe el aroma que sale de las casas cercanas en la noche de Navidad de 1887. No lloraría, no podía llorar, se le estropearía su ya precario maquillaje y quizás todavía viniese  algún rezagado que requeriría sus servicios.

 Pidió a John un whisky y se lo tomó de un trago.

Retocaba sus labios cuando reconoció al hombre que entraba en el pub y miraba a su alrededor, creyó recordar que su nombre era Jack.

 Se sintió generosa, era Navidad.

—Hola —dijo sensualmente . Tengo un obsequio para ti.

—Hola, me llamo Jack y  también tengo un regalo para ti, Fairy…—contestó. Sus ojos brillaban de un modo especial.

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CARMEN FABRE.

7 comentarios:

JOSEP Mª Panades dijo...

Hola Carmen. Cuando lo leí en Gigantes ya me gustó mucho y ahora, leído de nuevo, todavía me gusta más. Qué cosas, ¿no?
Pobre Enma; no se imaginaba lo que le esperaba.
Un abrazo.

Mcarmen Fabre dijo...

Gracias, Josep Al leerte me he dado cuenta de que al publicarlo aquí no había cambiado el nombre de Enma por el de Fairy en el final del micro. Porque la mujer que asesinó Jack en la Navidad de 1887 fue Fairy, no Enma. Lo que pasó es que investigué sobre varias de estas mujeres e inicié historias distintas. Al final me quedé con la de Fairy.

Muchos besos y gracias, querido amigo.

Mari Carmen Azkona dijo...

Una emotiva historia, amplificada por el final terrorífico que todos conocemos. Qué bien has sabido, con cuatro pinceladas, dibujar la escena y el personaje. Me encanta.

Besos y abrazos.

Mcarmen Fabre dijo...

Gracias, Mari Carmen. Estaba leyendo una ruta que hay en Londres sobre Jack el destripador y me imaginé que , quizás, podría haber sido algo así.

Me alegro de que te haya gustado. Muchos besos.

Vichoff dijo...

Qué grande eres, reina de picas...
No conocía este relato y me parece sublime.
Reverencia, reverencia, reverencia...

Rosa del Aire dijo...

Un micro excepcional con un final inapelable.¡Gracias!
Un abrazo.

Emilio Porta dijo...

Cuando la sugerencia, en dos líneas, dice todo. Crónica de lo terrible, en una mirada de gran escritora.

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