miércoles, 29 de junio de 2011

LÁGRIMAS PINTADAS



Andando a 6 km/h sin moverme, sin desplazarme. Delante de mí un espejo y detrás otro que repetía mi silueta y mi alma hasta el infinito y más allá. Oigo, sin escuchar, a The Who, Survivor, Gloria Gaynor a todo volumen…

Miro mi cara, los labios fruncidos en un rictus amargo y de mis ojos brotan 2 lágrimas pintadas de dolor intenso, a continuación más, sin control…resbalan y caen en mis pechos…,me queman.

A mi lado una persona (no recuerdo su sexo) me pregunta:

-¿Está usted bien, señora (¡señora…?)

-Sí, bueno…no, no estoy bien…estoy jodidamente mal…pero no se preocupe

Baio de la cinta y decido no volver moverme sin despalzarme nunca más.


Aun, de vez en cuando, lloro lágrimas pintadas pero su color va siendo diferente.




domingo, 19 de junio de 2011

EL ALEPH. JORGE LUIS BORGES



Borges es un genio del lenguaje.

Leí por primera vez este libro cuando tenía entre 25 y 30 años, movida por la curiosidad que me inspiraba lo que había escuchado sobre él a mi, entonces, marido. Me desbordó. No entendí el lenguaje muy erudito de Borges y me perdía… también es verdad que entonces tenía ya 2 hijos pequeños y compaginaba mi complicada vida familiar con la carrera de Biología… creo que no era posible en aquel momento dedicar tiempo y entendimiento a esta joya de la literatura.

El Aleph merece y exige, para su lectura, tranquilidad, ganas,  tiempo, estudio y espacio neuronal libre.

Son 17 cuentos o historias a cual más imaginativa, fantástica y rica.

Se repiten continuamente elementos: laberintos, fantasmas, inmortalidad, muerte, miedo a la muerte, vidas circulares, Dios, dioses, magia, venganza, matemáticas, razas, monedas, religiones, el amor, la cosificación de las personas (La intrusa es tremendo) citas históricas y de autores clásicos, que demuestran un dominio poco habitual de la Cultura del autor. Es una vorágine de estructuras gramaticales que inquieta y descoloca constantemente, que te hace volver a lo leído y reestructurarlo en tu cerebro.

He vuelto a leerlo hace poco, esta vez con bastante más edad y en una situación personal muy, pero que muy diferente. He disfrutado y, a la vez, he vuelto a “sufrir” con él por su complejidad, me ha enriquecido y he admirado la capacidad intelectual de Borges.

De los 17 relatos me quedo para mí con los siguientes:

1.    El inmortal.
2.    Enma Zunz (impresionante la historia y la protagonista)
3.    Deustsches Requiem
4.    Abencaján el Bojarí, muerto en su laberinto.
5.    La intrusa ( Me ha impresionado mucho en las dos lecturas)
6.    EL ALEPH (imaginad una esfera en la que entra todo el Universo…)

Lo recomiendo, disfrutaréis y lo recordaréis por su riqueza y complejidad, es Literatura pura y dura. Preparaos para él…




ESTUCHE



-Tarda mucho esta noche; espero que no se  olvide de mí otra vez. El lunes me dejó aquí,  vacío…

-Pero ayer..ayer fue inolvidable..menudo final… .

-¿Dónde habré puesto  el estuche de mis gafas?

-Ah¡¡ aquí está

-¡¡Bien¡¡ ya viene¡¡.

¡¡CLACK¡¡     

 Y las gafas estrenaron lectura: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento ,el Coronel Aureliano Buendía…”

domingo, 12 de junio de 2011

HIELO...




Corazón de humo, de frío, de azules, así te quiero.

Corazón de magma, de lava, escarlata… así te siento...


miércoles, 8 de junio de 2011

¿POR QUÉ LEO?

Al iniciar este blog, me gustaría compartir unas cuantas reflexiones sobre mi amor a la lectura y justificar, en cierto modo, a mí misma la razón de su presencia en la red.

Leo porque desde muy pequeña vi en  mis padres  respeto y placer al hacerlo; en casa entraban dos periódicos al día, el de la mañana y el de la tarde y, poco a poco, fueron cayendo en mis manos y comencé a hojearlos y ojearlos y a leer algo de ellos. También había una biblioteca a la que cuando pude llegar, por mi altura, adoraba. Tocaba el lomo de los libros “de mayores” y quería crecer más para que me permitieran abrirlos.

Cada domingo, después de misa, venía la parada en el kiosco y los TBO para mi hermano y para mí, de chico y de chica (aunque yo me leía EL CAPITÁN TRUENO y los demás de mi hermano con autentica afición) recuerdo especialmente, de los de niñas, MARY NOTICIAS.

Pero realmente…¿por qué leo? Hay muchas razones… muchas, entre otras las siguientes:

Porque me gusta.

Porque al recorrer las páginas de un libro, mi retina plasma imágenes de personajes e historias en mi cerebro e imagino con todo detalle su perfil y su vida.

Porque es algo que puedo hacer a solas, aunque esté rodeada de mucho ruido y personas y cosas. Yo y mi libro, mi libro y yo nos envolvemos y sumergimos en una especie de burbuja estéril y no existe nada más. Porque es un placer inmenso, un onanismo espiritual que me proporciona sensaciones indescriptibles, casi físicas. Es un “vicio” confeso y admitido.

Porque un día que no puedo leer me parece un día desperdiciado, doloroso…ésto me ocurre por haber pasado épocas nefastas en mi vida en las que no era capaz de leer, estaba tan bloqueada emocionalmente que, lo que había sido mi mayor fuente de placer intelectual se truncó, no podía hilar una historia…afortunadamente esa etapa la superé.

Porque no sé mentir y leyendo soy todas esas vidas y situaciones y épocas y reflexiones y lugares sin serlo, sin estar, sin vivirlas… creo que soy Ena, Cristina, Olga, Héctor, Ángela, Solo, Luis…

Porque alguien a quién no conozco me manda un mensaje con su libro y lo recibo, lo hago mío. Me envuelvo en sus emociones y comprendo y aprehendo el mundo en ese universo del escritor.

Porque me apasiona tener una relación con el lenguaje lúdica, intensa, relajante y creativa. Elaboro frases, busco palabras, recreo la belleza de su sonido y escucho su significado.

Porque la lectura me hechiza, como un hada, como una bruja buena y, mientras dura ese hechizo, vivo paralelamente  en un ambiente mágico.

Porque los libros me miran, me llaman, me tientan, me esperan y cuando los termino…me abrazan.

También para nublar ese duermevela nocturno y arrullarme en ellos como en una nana fantástica.

Quizás también  porque soy una eterna insatisfecha y no puedo limitarme a vivir “sin más”, necesito vivir “con más” de todo y me lo da la lectura.

Porque me hace feliz y me pierdo en un texto, la felicidad está también en el lenguaje.

Porque gracias a la lectura he asumido compromisos vitales conmigo y con los demás.

También para que el tiempo no me angustie.

Porque al leer, desaparecen el tedio, la languidez y la monotonía y no me aniquilan.

Porque mi vida adquiere un orden y un sentido en la lectura pausada y reflexionada. Me da paz y me relaja. Nunca quiero que acabe un libro.

 También porque soy torpe en otras cuestiones, por ejemplo: no sé hacer dulces, no sé bailar salsa, no sé interpretar jeroglíficos, coser, bordar, pintar, plantar tomates, cuidar bonsáis, curar un perro, resolver una integral o un límite, levantar una cónica, arreglar un enchufe, cantar, componer música, esculpir un busto, liar un cigarrillo, montar un mueble de ikea, operar una úlcera… pero soy buena leyendo…

 Por todo ésto y por mucho más leo.

Quisiera compartir los sentimientos que despiertan en mí los libros que leo. No pretendo elaborar un blog de crítica literaria, quiero transmitir lo que me cuentan, lo que me susurran las lecturas que he disfrutado y enlazarlas, a veces, con mi vida

Si hay un cielo para cada uno, el mío sería una biblioteca.




martes, 7 de junio de 2011

QUIÉN

¿Quién dice que se acabó? ¿Quién se otorga el poder del tiempo, del infinito, de la capacidad de soñar? Es ahora  o nunca, ya no hay vuelta atrás y jamás la hubo.

Debo elegir: quedarme con los brazos cruzados, bajos, caídos… viendo la película de lo que mi vida podía haber sido o levantar un pie tras otro y convertirme en protagonista de lo que sea que es esto que llamamos existencia, vida.

 Caerme y levantarme, darme de bofetadas con la contrariedad y salir reforzada, asustarme y morirme temporalmente de miedo, para surgir como un titán enardecido, atrincherarme y sacar la cabeza aunque las balas silben en mis oídos y rocen hiriendo mi cráneo…

 Llorar porque he aprendido a hacerlo sin penar… reír porque es una expresión de la soledad doliente de instantes eternos…

Vivir la ebriedad de la emoción y estrellarme con ella y en ella, no evitarla por miedo a la resaca de la decepción, que llegará, pero por haber vivido, no por evitar las sensaciones… sentir…sentir… siempre sentir, aunque duela y ahogue mi respiración…

Ver en mis manos la capacidad de apremiar al corazón para que vehementemente me obligue a estrujar cada segundo y que no se me escape nada, nada que pueda hacerme feliz.

Hacerme las preguntas correctas ¿Por qué no? ¿Por qué  a mí no? ¿Por qué no ahora?  Ir a por lo que sospeche mínimamente que me pueda hacer feliz…. Perder la vergüenza, sí, perderla aunque sé que nunca la he encontrado...y mostrarme como soy sin miedo, sin ambages; que quién me lea me conozca y viva conmigo, si quiere, este jeroglífico sin brújula, esta cartografía inexplicada e incompleta que es la vida,  ir directa hacia lo que quiero, porque ya se ocupa el mundo de dar vueltas …dejar entrar en mis sueños si me dejan entrar en los suyos, eliminar las sombras que no dejan ver la claridad de lo hermoso , concederme todas las posibilidades de ser  porque nada es inalterable.

Dejar que yo y todo lo que contengo, esté en un continuo proceso de cambio; la mayor parte de esos cambios son minúsculos y escapan a mi percepción, pero son reales y a lo largo de un periodo de tiempo lo suficientemente largo su efecto combinado hace que todo lo que me parecía imposible se convierta en probable y más adelante en real.

Ser sentido común caótico y desorganizado… siguiendo los dictados de mi teoría favorita…excéntrica, porque en el centro no está la virtud, está el aburrimiento y el letargo; centrífuga, tangente… saliendo constantemente de la órbita de lo normal ¿qué es lo normal? ¿Lo defines tú o yo? Creo que yo.

Dar rienda suelta a la felicidad o a la amargura a la pasión, por lo que sea, en cada momento; no engañarme primero a mí y así no engañar a nadie, mostrar la certeza de lo incierto…aprender a rechazar la compasión y aceptar la generosidad y el consuelo…

Sacudir la ortodoxia con la imaginación que contenga en sí misma errores aplicables, quiero errores fructíferos llenos de semillas de mis propias correcciones y que quién sea se quede con una verdad aséptica y estéril… quiero ser torpe para situarme en el km 0 de múltiples aprendizajes…


¿Quién dijo que no se puede? NADIE, yo lo dije una vez y me arrepiento.

NADA .CARMEN LAFORET




Era invierno, de eso estoy segura, porque recuerdo la sensación de frío en mis manos y el calor ardiente en mis ojos recorriendo ansiosamente las páginas de aquel libro.

En mi cama, en mi habitación compartida con mi hermana pequeña, comencé una noche un libro que marcaría la iniciación (como en un ritual) en el mundo de la lectura de adultos, de los mayores…

Ese libro me atraía… me miraba y lo miraba, estaba allí en el estante de la biblioteca de mis padres, es decir, que si ya estaba en mi mente y lo leí con 14 años… debía tener 12 o 13 cuando me percaté de que me llamaba con insistencia. Ya a los 12 años intuí que había otro mundo diferente al que conocía al ver bajar por las escalerillas de un avión a los Beatles el 1 de julio de 1965; existía ese “otro mundo”, distinto, atrayente, misterioso… y de algún modo tenía que explorarlo, investigarlo, atraparlo y apoderarme de él.

Y a los 14 descubrí que también había otro mundo diferente esperándome: la FASCINACIÓN, por la Literatura, los escritores y las historias que me podían contar y asimilar para mi vida.

Me metí en la cama con el libro de “Nada” escondido debajo de la almohada, esperé a que mi hermana pequeña (bastante más que yo) se durmiera  y entonces… abrí y olí aquel libro…  (Siempre huelo los libros…)

Aparecieron los personajes y el ambiente, me sumergí en él, no había nada más… Andrea, la abuela, la criada (Antonia, siempre de negro, el gato igual), los tíos Román (destructivo, egoísta, manipulador, misógino…), Juan (pobre…) Gloria (esposa de Juan, frustrada en su vida amorosa, triste y desgraciada) y ENA, ¡¡ay¡¡ ENA… yo quería ser ENA de mayor…

Barcelona, una ciudad que entonces yo no conocía, pero sobre todo el ambiente de la postguerra, más localizado en la casa de la familia de Andrea que en la propia ciudad, asfixiante, triste y duro.

Acabé el libro en esa noche de invierno, no recuerdo la hora ni el día exacto pero marcó el inicio de una de los aspectos más importantes de mi vida y que me ha acompañado en todas las situaciones complejas e incomplejas: La necesidad imperiosa de LEER…¡¡Gracias Carmen¡¡





EN AUSENCIA DE BLANCA. ANTONIO MUÑOZ MOLINA


Me hipnotizó. Hasta el punto que una  mañana me pasé de parada en el autobús.

Es una historia circular, empieza y termina igual, no hay desenlace te deja a ti continuar y fabular con ella. El lenguaje es exquisito.

Narra una dependencia mutua, egoísta y aprovechada, quizás inconscientemente, por los dos personajes principales de la novela.

Mario con sus emociones y sentimientos puestos incondicionalmente a los pies de Blanca y ella, dejándose llevar y acogiéndolo cómo si tuviera derecho a ello desde un tiempo inmemorial, sin cuestionarse nada en ningún momento. En los dos se huele terror a la soledad, se agarran entre sí, pero no se tocan emocionalmente.

Él tiene un temor continuo a perderla, sintiendo que no  la merece, que ha tenido suerte de que Blanca se haya fijado en su existencia y casado con él, que   sea ”suya”… debido esta inseguridad crea una obsesión en la que se basa la novela, no  digo cuál; o igual realmente tiene razón y lo que piensa es real…

Blanca simplemente se deja cuidar y admirar… acepta con displicencia la entrega de Mario y le hace ver su inferioridad cultural y social con ella, en cierto modo le desprecia, “funcionario mental”, le llama….

Son totalmente diferentes en origen, educación, familia y aficiones; él ordenado, metódico, previsible siempre; ella caótica, inquieta culturalmente o al menos lo intenta, inconstante, nunca satisfecha, pseudoenamorada de “lo último”, de “la vanguardia”.

Hay una reflexión profunda y desgarradora sobre el amor y la entrega; la incondicionalidad de ambos conceptos y… el momento en que algo se rompe dentro de ti con un sonido indescriptible y, la idea de la persona amada se deshace como un cubito de hielo en un vaso de agua… desaparece, ya no “es”, ya no “está” y el amor se convierte en algo enfermizo y patógeno del que no eres capaz de liberarte.

¿Por qué el sentimiento amoroso es tan complejo? ¿Por qué no hay igualdad en la entrega? ¿Por qué se destruye algo elaborado en nuestra mente con tanto mimo, sigilo y cuidado? ¿Por qué queremos la idea que hemos fraguado en nuestra cabeza de una persona y no a la persona en sí misma? ¿Por qué se te desgarra el alma y no eres capaz de recomponerla? ¿Por qué empiezas cada día con la intención de que sea distinto y es igual? ¿Por qué nuestro cerebro, tan evolucionado él, no encuentra salida o si la encuentra no le permitimos acceder a ella? ¿Por qué nos aferramos a una vivencia dañina y malsana?...ni idea, pero es así.

Puede ocurrir que nos veamos reflejados en uno de los dos protagonistas o en los dos; yo, según la etapa de mi vida que analice, me he sentido a veces Mario y  a veces Blanca, ahora me siento yo…